Hace dos años apareció publicado en la revista Yagular (de Oaxaca) un texto que escribí titulado "Notas del marxismo en México", donde comienzo hablando del fracaso de la izquierda mexicana y luego abordo la función de la teoría según una concepción marxista.
Aquí están dos links donde puede leerse:
Yagular 4
Yagular 4 en ISUU
7/11/14
31/10/14
LA TEORIA Y AYOTZINAPA
* Publicado en el suplemento Laberinto del diario Milenio, el 1 de noviembre de 2014.
LA TEORIA Y AYOTZINAPA
Sucesos como Ayotzinapa ponen a prueba nuestros conceptos. Las élites comentaristas de los territorios dominados usan ideas de las ciencias sociales y Humanidades de una época previa. Este desfase ha sido evidente en el caso de Ayotzinapa.
An English translation can be read here: Venepoetics (Guillermo Parra)
LA TEORIA Y AYOTZINAPA
Sucesos como Ayotzinapa ponen a prueba nuestros conceptos. Las élites comentaristas de los territorios dominados usan ideas de las ciencias sociales y Humanidades de una época previa. Este desfase ha sido evidente en el caso de Ayotzinapa.
Enunciaré tres entendidos que la teoría hoy juzga ya obsoletos. Pero que rigen la interpretación de Ayotzinapa.
No es necesario Foucault o Snowden para saber que no existe nada llamado “vida personal”. Pero se insiste que Ayotzinapa fue pérdida de vidas “personales” de “jóvenes”.
Ayotzinapa fue un atentado contra un grupo micropolítico, compuesto de decenas de mexicanos de los que existen millones, un perfil que nada tiene de “individual”.
Caras, deseos, descontentos, sus vidas eran iguales a las de millones de cuerpos aquí y allá. Ayotzinapa no pertenece al orden de lo biográfico sino al de lo biopolítico.
Una segunda falacia de los comentaristas indica que el gobierno mexicano es el sujeto agresor.
Es consenso teórico que vivimos un orden global. Pero los comentaristas se aferran a la existencia de gobiernos autónomos, identificables y “nacionales”.
Parecen no conocer Nafta. No saber que somos parte de América del Norte.
Todo lo que sucede aquí es check list de poderes económicos, militares y políticos que administran esta zona transnacional. Sólo ilusos o desesperados pueden creer en lo “nacional” y ante un evento así reclamar a su clase política edecán.
De Ayotzinapa a Ferguson, toda represión de esta zona sigue una misma geopolítica.
Por eso un tercer viejo entendido (invocado hasta el cansancio estas semanas) resulta el más risible: lamentar que en “México” no exista el “Estado de derecho”, la “ley” y, en cambio, impere la “barbarie” o la “corrupción”; como si vivieran en un siglo que nunca existió y no supieran que la “civilización” y la “ley” operan aquí a la perfección y, por ende, imponen la violencia y la desigualdad.
Ayotzinapa fue violencia civilizatoria, no muy distinta a la practicada en la Nueva España para “civilizar” indígenas y negros y muy similar a la rápida y furiosa violencia civilizatoria norteamericana.
Ayotzinapa fue un acto policiaco más para imponer “civilidad” hoy en la región trasnacional de América del Norte. Nada tiene de especialmente mexicano.
Aún más que el 68, Ayotzinapa es una medida protectora de intereses económicos diversos. Nunca sabremos cuál dio la primera y la última autorización para proteger tales intereses, ya siempre glocales.
Si tú crees que el tonto es el presidente, el tonto eres tú. Los gobiernos nacionales no existen. Esto lo sabe la teoría de lo global desde hace mucho.
No pensemos que la lúcida teoría nos ayudará. Ella es sólo la técnica confesión del crimen civilizatorio.
Comentaristas y víctimas comunes van y vienen sin sospechar siquiera la diagnóstica risa de la alta teoría, ella, siempre vecina de los genocidas.
25/10/14
PERDER TU CARA, PERDER TU NOMBRE
Publicado en el suplemento Laberinto del diario Milenio el el 25 de octubre del 2014.
* And Guillermo Parra has translated it into English here: Venepoetics.
* And Guillermo Parra has translated it into English here: Venepoetics.
PERDER TU CARA, PERDER TU NOMBRE
Justo hace veinte años yo era un obrero de la maquila en
Tijuana y planeaba poner bombas en esas fábricas y en el edificio del PRI frente al
muro que puso Estados Unidos.
No sé si por excelente o pésima suerte, la maquila (Verbatim) en que yo trabajaba en aquel año estaba frente a una universidad pública, y solicité ingreso, y fui aceptado y decidí cruzar ese puente, que me sacó del ensamblaje y de la cartolandia del este de Tijuana donde vivía sin servicios públicos y rodeado de laboratorios de droga, porque aquella era la mera época y zona operativa del cártel.
Muchas cosas han sucedido desde entonces.
A veces me pregunto por qué quise dejar de ser un maquiloco, ese
miserable tan encabronado con cada punto del sistema.
Hoy soy un escritor (odiado por muchos) pero, al contrario de aquel joven tijuanense que soñaba ser “alguien” (escapar de la miseria), hoy quiero ser “nadie”.
A mitad de septiembre de este año anuncié cerrado
el proyecto de “Heriberto
Yépez” porque
lo consideraba el sueño
de un joven marginado para salvarse convirtiéndose en un escritor de la “literatura mexicana”; no faltaron idiotas que saltaron de
gusto por la desaparición
(imaginaria) de una obra, nombre o, peor aún, un escritor.
Unas semanas después, el gobierno decidió organizar
otra más
de sus matanzas de descontentos. Ante aquello reiteré que
mi decisión
de desaparecer como “nombre” no
era un capricho “personal” sino
abono de algo mayor.
A uno de los ejecutados de Ayotzinapa le
arrancaron la cara, lo desollaron; mientras ese crimen tan horripilante
circulaba (como anti–selfie), no pude
evitar pensar que la decisión
de desaparecer mi nombre y, prácticamente
auto–sepultar mi
carrera, era congruente con este momento (y otros).
Aquel joven soñaba ser alguien, porque era lo que en una
colonia marginada del norte de México
y el patio trasero de Estados Unidos se podía soñar.
Antes fui un apestoso proletario y hoy soy un apestoso intelectual. Hoy quiero solidarizarme con los ejecutados de todas las causas (y cárteles) y, por ende, desposeerme de mi propio nombre. No tener rostro o firma personal, ser otro desaparecido más (en este control colonial–capitalista).
Nunca más aparecerá un
libro ensamblado por estas manos bajo aquel nombre.
Desgraciadamente, tengo que vivir de algo y seguramente tendré aquí o allá que firmar con el nombre aparecido en mi acta, que es falso (como todo nombre e identidad) pero como mínimo gesto intelectual y como mínima señal de congruencia con la historia mexicana de la que soy parte quiero dejar claro que estoy convencido de que ser éticamente mexicano hoy significa abandonar todo, comenzando por nuestra propia cara (desollada) y nuestro propio nombre (punto de un dron de
El viento dice que es justo el momento de
perder la cara, perder el nombre.
Nada del mundo anterior ya sirve para
nada. Viene otro mundo.
21/10/14
INTELECTUALES Y ARTISTAS DE 6O PAISES Y 500 UNIVERSIDADES
Intelectuales y artistas de 60 países y 500 universidades hacen varias exigencias al gobierno mexicano respecto del genocidio de Ayotzinapa.
Leer la nota aquí: http://www.sinembargo.mx/21-10-2014/1148344
"Por medio de una carta abierta –publicada simultáneamente en español, inglés, francés, portugués y catalán– filósofos como Noam Chomsky y Judith Butler; poetas y artistas como Coco Fusco, Cristina Rivera Garza y Raúl Zurita y personas con importantes aportes teóricos, en la crítica cultural y en el pensamiento social como Eduardo Buscaglia, Andrea Giunta, Francine Masiello, Gabriela Polit, entre otros, denunciaron las irregularidades de la investigación y las interrogantes sobre el caso."
Leer la nota aquí: http://www.sinembargo.mx/21-10-2014/1148344
"Por medio de una carta abierta –publicada simultáneamente en español, inglés, francés, portugués y catalán– filósofos como Noam Chomsky y Judith Butler; poetas y artistas como Coco Fusco, Cristina Rivera Garza y Raúl Zurita y personas con importantes aportes teóricos, en la crítica cultural y en el pensamiento social como Eduardo Buscaglia, Andrea Giunta, Francine Masiello, Gabriela Polit, entre otros, denunciaron las irregularidades de la investigación y las interrogantes sobre el caso."
20/10/14
LA ARENGA
Alguna vez Rafa y yo discutíamos acerca de qué canción podíamos compartir como campo intermedio entre sus gustos musicales y los míos, y después de algunos minutos de discusión llegamos al acuerdo de que era esta:
Como siempre (desde su partida) recordándolo, a un colega y amigo inolvidable.
Como siempre (desde su partida) recordándolo, a un colega y amigo inolvidable.
18/10/14
LINKS DE COLUMNAS PASADAS
A propósito de la matanza de normalistas en Ayotzinapa, varias personas me han pedido que les dé el link de una columna que escribí hace ya tiempo (acerca de los profesores mexicanos y la represión en su contra a través de estereotipos):
Este es el link: http://archivohache.blogspot.com/2013/09/que-fue-del-profe.html
*
También me han pedido el link de estas otras dos columnas:
"El PRI y el Bonsai Intelectual":
http://archivohache.blogspot.com/2013/07/el-pri-y-el-bonsai-intelectual.html
"El Periodo Post-Paceano":
http://archivohache.blogspot.com/2014/04/el-periodo-post-paceano.html
Si algún fin de semana tengo algunas horas libres, haré un índice de todas las columnas accesibles en Internet. Pero, bueno, ¿alguien todavía conoce eso llamado 'tiempo libre'?
Este es el link: http://archivohache.blogspot.com/2013/09/que-fue-del-profe.html
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También me han pedido el link de estas otras dos columnas:
"El PRI y el Bonsai Intelectual":
http://archivohache.blogspot.com/2013/07/el-pri-y-el-bonsai-intelectual.html
"El Periodo Post-Paceano":
http://archivohache.blogspot.com/2014/04/el-periodo-post-paceano.html
Si algún fin de semana tengo algunas horas libres, haré un índice de todas las columnas accesibles en Internet. Pero, bueno, ¿alguien todavía conoce eso llamado 'tiempo libre'?
BENJAMIN EN LA ERA DEL SELFIE
Publicado en Laberinto del diario Milenio el 18 de octubre del 2014.
Benjamin en la Era del Selfie
Walter Benjamin decía que la fotografía nos permite conocer aquello que llamó el “inconsciente óptico”. ¿Se sostiene hoy su idea?
Benjamin empleó ese término en su ensayo “Pequeña historia de la fotografía” de 1931. A más de ochenta años de la idea de Benjamin, ¿qué momento vive la fotografía? El Selfie.
Como todo en Benjamin, el “inconsciente óptico” es una tesis no completamente desarrollada. Benjamin todo lo escribió en apuros.
Pero según él, la cámara tiene la capacidad de registrar percepciones que normalmente escapan a nuestra atención. Algo que el ojo humano no puede ordinariamente captar y que la foto, sin embargo, atrapa, hace visible.
Hoy podemos pensar que Benjamin, sencillamente, favoreció demasiado al cine y la fotografía, dándoles excesivo crédito. Pero pensemos más allá de esta impresión.
¿Qué pasaría si efectivamente la fotografía del siglo XX hubiera conseguido abrir una oportunidad de acrecentar la psique? ¿Qué pasaría si la fotografía abrió el acceso al inconsciente óptico, tal como el psicoanálisis lo hizo con el inconsciente pulsional?
El Selfie, entonces, sería la forma en que el ojo humano desea sabotear la visión de la cámara que, según Benjamin, revela una realidad desconocida.
Hoy para estropear lo que la fotografía podría mostrarnos hemos decidido llenar el lente con lo más reaccionario que existe: nosotros mirándonos a nosotros mismos mediante la imagen que queremos que otros tengan de “nosotros mismos”.
El discurso sobre la fotografía que dominaba en los años previos al Boom del Selfie decía (sobre todo en Internet) que la fotografía de guerra ya había perdido su capacidad de intranquilizar o movilizar conciencias, que no tenía mucho caso circular fotos de desastres, atrocidades o guerras, que nada se conseguía, que la fotografía había perdido su efectividad.
Y luego llegó el auge del Selfie. Toda la Red se inundó de Selfies —casi habían tantos Selfies como Porno— y gracias al Selfie la cara de la gente revivió la confianza en el poder de la fotografía de capturar algo “relevante” y, sobre todo, la cara de la gente logró tapar cualquier otra cosa que la fotografía podría registrar.
La fotografía de principios del siglo XXI pasó de la posible emergencia del inconsciente óptico (el no-yo) al rotundo hit del Selfie total.
De esta situación podríamos derivar una lamentación moral contra el Selfie o una de esas ironías californianas que congratulaban tanto a Baudrillard.
Pero propondré algo distinto: el Selfie como intento desesperado para tapar la realidad con la imagen que deseas que otros tengan de ti mismo no perdurará.
Por más que el Selfie desee llenar el espacio total de la fotografía, el Inconsciente óptico no tardará mucho en disolver al nuevo Ego foto-global.
Algo sucederá en la cámara que quebrará el intento del Selfie de convertir la lente en un espejo más.
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